Cuánto levantar: cómo calcular el tamaño de tu ronda

Casi todas las conversaciones sobre una ronda empiezan por la cifra: «vamos a levantar un millón». Es el orden equivocado. La cantidad no es un punto de partida, es un resultado: sale de qué tienes que demostrar antes de la siguiente ronda, cuánto cuesta demostrarlo y cuánto tiempo necesitas para conseguirlo.

Este es el segundo artículo de la serie. Si aún no tienes claro con qué tipo de fondo estás hablando, empieza por Los tipos de fondos de capital riesgo, explicados: el tamaño del fondo condiciona el tamaño del cheque que puede firmar, y eso cambia la conversación antes de que empiece.

Empieza por el hito, no por la cifra

Una ronda compra tiempo para llegar a un punto en el que la empresa vale claramente más que hoy. Ese punto es el hito, y es lo único que justifica la siguiente valoración.

El hito tiene que ser concreto y verificable desde fuera. «Crecer mucho» no lo es. «Pasar de 15.000 a 80.000 euros de ingresos recurrentes mensuales con menos del 2% de churn», «cerrar diez clientes de pago en el sector industrial», «terminar el ensayo preclínico y presentar el expediente» sí lo son.

La regla práctica: escribe el titular del deck de tu próxima ronda. Lo que necesites para que ese titular sea cierto es lo que esta ronda tiene que financiar. Ni más, ni menos.

El cálculo, paso a paso

Con el hito definido, la cifra sale casi sola:

  1. Construye el plan de contrataciones y gasto que hace falta para llegar al hito. Personas primero: en la mayoría de startups es el 70-80% del gasto.
  2. Calcula el burn neto mensual resultante, mes a mes, no como una media. El burn crece a medida que contratas.
  3. Suma los meses hasta el hito.
  4. Añade el tiempo de la siguiente ronda. Levantar cuesta de tres a seis meses desde la primera reunión hasta que el dinero está en la cuenta, y eso en un mercado normal.
  5. Añade un colchón del 25-30% sobre el total. El plan no se va a cumplir. Nunca se cumple.

Un ejemplo. Quieres pasar de 15.000 a 80.000 euros de MRR. Estimas que necesitas dos ingenieros más, un perfil de ventas y presupuesto de marketing: el burn pasa de 35.000 a 60.000 euros al mes a lo largo del periodo, con una media de unos 48.000. Calculas doce meses hasta el hito, más cinco de proceso de ronda: diecisiete meses. 17 × 48.000 = 816.000 euros. Con un 25% de colchón, algo más de un millón. Esa es tu ronda, y ahora puedes defender de dónde sale cada euro.

Diagrama de un runway de 18-24 meses dividido en construir, demostrar y levantar, con la curva de caja descendente
El runway se divide en tres: construir, demostrar el hito y levantar la siguiente ronda. El tercer tramo es el que casi todo el mundo olvida presupuestar.

Por qué 18-24 meses

Es la referencia estándar por una razón aritmética, no por costumbre. Con doce meses de caja estás levantando desde el primer día y negocias con una pistola en la sien: cualquier inversor que perciba urgencia lo usará en el precio y en las condiciones. Con más de treinta meses, estás pagando dilución hoy por un dinero que no vas a usar hasta dentro de dos años y medio, cuando la empresa valdrá más.

Dieciocho meses es el mínimo cómodo; veinticuatro te deja margen para que el plan falle una vez y aun así puedas salir a levantar con fuerza.

La dilución marca el techo

El cálculo de abajo arriba te da la cifra que necesitas. La dilución te dice si es una cifra razonable.

En una ronda normal, entre pre-seed y Serie A, esperas vender entre un 15% y un 25% de la empresa. Por debajo del 10% muchos fondos no entran: la posición es demasiado pequeña para el retorno que necesitan. Por encima del 30% empiezas a tener un problema de cap table que se nota dos rondas después, cuando ya no te queda equity ni para el equipo fundador ni para el pool de empleados.

Eso convierte la cifra en una valoración implícita: si necesitas un millón y vendes el 20%, estás pidiendo una post-money de cinco millones. La pregunta siguiente es si tus métricas actuales sostienen esa valoración en tu mercado. Si no la sostienen, el problema no es la valoración: es que el hito que has elegido es demasiado caro para la fase en la que estás. Redúcelo.

Por qué pedir de más te complica la Serie A

Levantar más de lo necesario parece gratis y no lo es.

Primero, la valoración de hoy es el listón de mañana. Una post-money de doce millones con 20.000 euros de MRR obliga a que la siguiente ronda llegue con números que justifiquen treinta o cuarenta. Si no llegas, la alternativa es una ronda plana o a la baja, con todo lo que arrastra: cláusulas de anti-dilución que se activan, equipo diluido, señal pésima para el mercado.

Segundo, el dinero de más se gasta. Nadie devuelve el sobrante: se contrata antes de tiempo, se abre un mercado que no tocaba y el burn sube hasta el nuevo nivel de caja. Cuando el plan falla, cuesta mucho más frenar.

Tercero, la dilución extra no se recupera. Ese 8% adicional que vendiste barato en seed sigue fuera de tu cap table en la Serie C.

Pedir de menos también sale caro

El error contrario es igual de común. Una ronda demasiado pequeña te deja en el mismo sitio doce meses después, con las mismas métricas y una historia peor: ya no eres una empresa nueva y prometedora, eres una empresa que lleva un año sin mover la aguja. Y vuelves a pagar los costes del proceso —tiempo del equipo fundador, legal, due diligence— para conseguir otra vez muy poco.

Entre dos cifras razonables, la mayor suele ser la correcta, siempre que siga respetando el techo de dilución.

Habla de rango, no de cifra

En las reuniones, no des un número cerrado. Da un rango con lógica detrás: «levantamos entre 900.000 y 1,2 millones; con 900.000 llegamos al hito, con 1,2 lo hacemos con un trimestre de margen y abrimos el segundo segmento de clientes». Eso demuestra que has hecho el ejercicio y deja espacio para que la ronda crezca si aparece más demanda de la esperada.

Y considera estructurar un tramo: cerrar una primera parte para empezar a ejecutar y dejar abierta una segunda. Evita que el cierre completo dependa del último inversor en decidirse.

Antes de salir a levantar

Deberías poder responder estas cinco preguntas sin abrir el Excel: cuál es el hito, cuánto cuesta llegar a él, cuántos meses de caja te deja la ronda contando el proceso siguiente, qué porcentaje de la empresa estás vendiendo y qué valoración implica eso, y si tus métricas actuales sostienen esa valoración.

Si alguna se queda sin respuesta, la cifra todavía no está lista, y se va a notar en la primera reunión. La cantidad que pides es la primera prueba de cómo piensas sobre tu propio negocio: un número redondo sin defensa dice una cosa, y un rango que se deriva de un plan dice otra muy distinta.

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